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Me voy a las Mentas
22 de Junio de 2007
HTs
“Me voy a las Mentas”, me repetía una y otra vez hasta la saciedad antes del soñado viaje. A medida que se acercaba la fecha y se ultimaban los preparativos de siempre, la frasecita retumbaba cada vez más fuerte en mi cabeza, y a veces tenía la sensación de que estaba soñando despierto, que aquello era demasiado bueno para ser real. “Joder tío, te vas a La Meca del Surfing moderno”, me auto-susurraba al oído en soledad, “olas perfectas, palmeras, el 4/3 en casa colgado, un buen grupo de colegas”...en fin... la manzana prohibida estaba por fin entre mis manos, y le iba a pegar una buena dentellada!
cristal, asi es mentawai
Ahí va la historieta de este surf-trip. Hazte con un cafelito y unas pastukis, que leerlo te llevará su tiempo!:
el equipo shoot mentas 2007.
El viaje interminable
Llegó el día de partir... Menos mal que tenía toda la mañana para ultimar los recados y preparativos de última hora, porque al final no me sobró ni un minuto. Me acuerdo perfectamente que salí de casa a las 12:30h de aquel viernes 20 de Abril. El viaje fue más largo de lo imaginable. Teniendo en cuenta que llegamos a Hollow Trees (HT’s para los amigos) al amanecer, 6am hora local, del día 23 de Abril, se puede uno hacer a la idea que entre vuelos, esperas y travesía final en el King Millenium desde Padang a Mentawai, son 2 días y medio de agonía hasta ponerse uno a remojo tropical. Aun así, gracias al buen rollo reinante desde el principio, y a alguna pilula para dormir, la cosa se hizo algo más llevadera. Fue un tremendo acierto tirar del Hotel Sheraton de Yakarta para sobrellevar mejor la espera de 13 horas que teníamos antes del vuelo definitivo a Padang. Las cervecitas en la piscina fueron impagables. Eso sí, el grado de ansiedad iba creciendo por momentos según nos acercábamos a nuestro destino final.
dingi y kuesko descansando en el hotel
Dia 1: nos estrenamos en Hollow Trees
Y allí estábamos aquella soleada mañana de lunes laboral, fondeados a escasos 50 metros del pico de HT’s. Sacamos los bártulos de las fundas, y empezó el desfile habitual de tablas, parafas, llaves y quillas, inventos, camisetas, que si pásame esto o aquello.. es como un desorden cojonudo, como una especie de caos que está de puta madre. Todo el mundo estaba feliz como unas castañuelas.
txato en HTs, se puso txato el tio!
Pasamos el primer día del trip sin movernos de allí. Daba gusto entrar al agua en bañatas. Estaba de un metro, con series más grandes (aunque esto del tamaño es algo subjetivo) y algo tocado de viento. Según fue pasando el día, el viento fue amainando, y la cosa se puso muy bien al atardecer, con unos tutus como los de los videos que tantos rulan por ahí de este famoso point.
HT’s es una ola increíble. Está orientada al lado contrario mirando a tierra firme (Sumatra) en vez de a la inmensidad del océano índico, con lo que uno no se hace a la idea de cómo los swells consiguen dar la vuelta al sur de la isla y bombear contra el arrecife. Y ati ati.., lo otro a destacar de este santuario del surfing es el “reef factor”. Todo lo que comentan las guías sobre “la mesa del cirujano”.., pues es verdad de la buena!. La ola tiene dos o tres claras secciones, y al final de la última, sobre todo en las olas de entre serie, te espera el afilado reef asomando a pocos centímetros de profundidad. La otra opción para comer un buen menú es que la cagues en la primera sección, y que los espumones de una oportuna serie te lleven en volandas allí directamente. Esto último es el auténtico peligro de esta ola, sobre todo en días con un poco de power.
dingi en la primera tarde de HTs
Cayeron unos 3 baños por cabeza para calmar tanta ansiedad acumulada, con mención especial al último, aunque también es cuando más gente tuvimos en el agua, ya que aparecieron los típicos Aussies del Resort, vividores que pasan meses allí financiados por trabajos de dudosa reputación, que andan un huevo y que además saben cuándo la cosa se pone a echar humo. De todas formas, el equipo ALP-310 no desentonamos, y entre bastantes batacazos y los consiguientes primeros cortes con el reef, ya cayeron algunos tubillos, unos más de oreja que otros. A Pablo le pudo ese fotógrafo que lleva dentro, y sacrificó uno de los baños del viaje por tirar fotos desde el agua. El resultado fue muy bueno y se apuntó algunos fotones. Eso sí, cuando ya casi era noche cerrada, le dejé mi tabla y con calcetines de aletas en lugar de escarpines para el reef, enganchó 3 olas. Resultado: 3 tubos. Es lo que tiene ser pata negra. Unos fotones y unos barrels para culminar el día... Yeah!
snake en Hts de noche, Biniato demostrando que tambien le mete a las fotos! muchas son de el, y esta se sale! XD
El King Millenium, gente profesional y cercana
Fondeamos en un sitio tranquilo a media hora de nuestro primer point surfeado, y nos sirvieron una rica cena. Me viene a la cabeza, ahora que he pillado carrerilla, que todavía no he hablado nada del barco, ni de la tripulación del King Millenium. Son la base de cualquier boat-trip que se precie. El barco tampoco es que fuera el último grito tecnológico, ni un canto al lujo tipo Young Guns II, pero navegaba bien, era cómodo y estaba bien organizado. Además de recibir un servicio tope profesional, nuestra relación con el King Millenium fue increíble a todos los niveles, llegando a tener el feeling de que éramos todos un equipo.
parte de la tripulacion
Edu, el cocinero, nos preparaba suculentas comidas y cenas, y siempre estaba pendiente cómo reaccionábamos según íbamos comiendo. Lo tuvo que tener claro! siempre reinaba un silencio sepulcral cuando dábamos buena cuenta de la manduca, y acabábamos con apasionados aplausos al cocinero. Fueron un puntazo la hamburguesa, la tortilla de patatas, los tacos... sin dejar aparte el pescado fresco, la pasta, el arroz, el pollo frito, el sashimi y los postres, que se salían literalmente del mapa. Aquella cena que acabamos con natillas y galletas no nos lo creíamos! Era cojonudo cuando el tío decía “jodeeeeee tíoooooo!” o “sooooryyyyy ehhhh?”
momento crucial en este tipo de viajes! Charliiiiiii!!!!
Acabamos baldados el primer día y tras la sobremesa y tertulia con unas Bintangs en la cubierta superior, que es uno de los momentazos de todo boat-trip, fuimos cayendo rápido mientras nos regocijábamos con que todavía nos quedaban 10 días más en aquel paraíso terrenal.
Días 2-3: Bintangs para todos
A eso de las 6am ya era de día, y se subía a cubierta a chequear el mar. El swell y las previsiones son importantes para planificar si irte a una zona de surf u otra (que en Mentawai distan horas de navegación entre sí), pero hay otras variables en la ecuación que son el viento y la “estrategia”, que se refiere a tomar las decisiones también en función de lo que ves hacer o intuyes que van a hacer el resto de barcos que andan pululando por la zona. Para ello contamos con la sabiduría de David, nuestro guía y por otro lado también socio del King Millenium. Son ya muchos años de experiencia los que atesora y siempre le dejamos hacer a él. Es un privilegio el que el dueño del negocio viaje contigo, sea el guía, y que encima esté loco por el surfing, como era el caso. La novia de David, Tamaki, nos acompañó también en el trip. Nos sorprendió a todos su estilo fluido y sobre todo cómo se tiraba a olas potentes.
David Valladares, el uno de los guias del King! un tio de la ostia.
Según van cayendo las líneas y párrafos, me estoy dando cuenta que es difícil describir un surfari sin irte por las ramas. Es curioso, antes de ir sólo piensas en las olas de Mentawai, y a la vuelta te das cuenta que hay multitud de cosas más que te llaman la atención, y que acaban siendo parte fundamental en el viaje, y que no puedes dejar de lado a la hora de describirlo. Por mucho que lo intento no me sale una versión .zip! es lo que tiene enrollarse como las persianas!
Dani Lo muy despierto en bintan
Volviendo al día 2, el viento no era bueno para HT’s, así que fuimos directos a la bahía donde rompen Lances Left y Bintangs, que está situada al lado opuesto de Hollow Trees. Allí nos quedaríamos 2 días completos surfeando Bintangs, con alguna incursión en Lances, que resultó estar algo tocada de viento.
a txabolo en los morros! fueron baños muy divertidos
Bintangs es una derecha bastante curiosa. Se gira hacia adentro en su recorrido, que es más bien corto, y funciona en todas las mareas. Muchas veces a uno le parece que incluso está pequeño y que no tiene brazo, ya que desde el barco siempre ves la ola entre de costado y por detrás, pero una vez dentro resulta ser una ola la mar de divertida. Con marea baja la corriente amainaba y las series, que muchas veces nos pillaban despistados, traían buenos tubitos. Es una ola ideal para tomarle el pulso a Mentawai, ya que tiene calidad cuando está en su punto y el reef no es una preocupación salvo que hagas el pitxipro en la última sección de la orilla, donde el reef sí que asoma los dientes.
Dani - Lo! es que entre la brisita esta y el balanceo este ... ummmm k agustito!!
Estos dos días transcurrieron tranquilos y sin sobresaltos, surfeábamos solos muchas veces y hicimos también algunas fotos. Después de cenar no fallábamos y subíamos a la terraza y nos tomábamos unas Bintangs. Con un poco de musiquilla y la compañía de Charlie, arreglábamos el mundo mientras Dani-lo caía en los brazos de Morfeo en menos de un suspiro.
Sabíamos que para el día 5 entraba un swell, y el destino que planificamos con David era Macarroni’s, la diosa entre las famosas izquierdas, sí esa, la de los videos. Ignacio, el único de izquierdas en el barco, se moría de ganas por volver allí. Se enamoró perdidamente de ella el año pasado y tenía sueños húmedos con el esperado reencuentro.
txoko no podia dejar de pensar en makas!! llego y triunfo, como se la conoce el tio.
Felipe, txantxa indonesia
Ignacio, Zigor y Jokin eran repetidores del trip (se ve que el que va allí una vez se queda pillado) con lo que conocían las olas y a parte de la tripulación, lo que siempre es un valor añadido de cara a tener información de primera mano. Además, no había hielo que romper con la tripulación, así que el buen rollo ya venía reinando desde el minuto 1 del trip.
felipe, mi amigo / hermano cabron!! parecia tonto y arraso a la ajedrez todos los dias.
Entre la tripulación estaba Felipe, que era el miembro de la crew que más trato tenía con nosotros, tanto por su trabajo como por su predisposición personal. A veces uno se lleva sorpresas agradables con gente y este fue uno de esos casos. Estaba todo el rato de txantxa, sobre todo con Ignacio, pero a la vez tenía mucha empatía, y se las apañó para hacer una relación genial con cada uno de nosotros en lo poco que puede durar un viaje de estos. Nos montábamos de risa cuando le tomaba el pelo a Ignacio por su fracaso en el concurso de pesca que mantenía con Zigor. Sus frases como “hombre grande, pescado pequeño” y “ala a jugar a pala”, eran motivo de desparrame allí en el barco. Estaba aprendiendo y progresando mucho con el surfing, y era uno más de los nuestros en el agua en sus ratos libres. Seguro que le saca un gran partido a la 6,3 que le regaló Pablo, tanto en Mentawai como en su Nias natal. Un personaje del que nos quedamos todos pillados. Ojala le vaya bien, que le irá seguro.
La noche del día 3 navegamos rumbo al Sur. Destino: Macca’s (Oh my God!), ese point a la que las guías güiris se refieren como “the highest performance lefthander in the world”. Joer, qué bien suena eso einnn?..
Dia 4: Maccas: manglar, surfin’ y atardeceres
txoko y txato vaya par!! se pusieron lilas en mentas!
Despertamos fondeados en la misma bahía donde rompe la ola en su vertiente sur. Fue una sensación increíble levantar la cabeza del camastro y ver el spot y los míticos troncos de la orilla por el ventanuco de nuestro camarote. Recuerdo bromear con Ignacio comentando de risas en la litera, como si esto fuera el pan nuestro de cada día:
- “qué tú, hace un baño en Maccaroni’s?”
- “buenooo, mmm pos valee”
- “jojojojojojojojojo!” (bis) (bis)
El swell que habíamos encargado todavía no había llegado, y estaba algo cruzado de viento, por lo que decidimos hacer una visita mañanera al manglar, aprovechando que ya empezaba a subir marea. Así, nos montamos los 7 en el dingui y guiados por Felipe nos dimos un buen garbeo por el laberinto que forman los canales del manglar. Era increíble. El agua estaba cristalina y no había una brizna de viento. Nunca habíamos visto un glass así. Zigor iba en la proa de la motora, y Felipe le pegó una limadita con un arbusto para hacer un poco de txantxa. Resultó que algunas hormigas rojas tamaño XL y con muy mala leche aprovecharon el zarandeo para fijarse en Zigor, pegándole unos buenos mordiscos al jefe de cocina de Arguiñano, tiene su gracia ehh?. Mientras se las quitaba de encima, a todos nos empezó a entrar la paranoia y los picores asociados! En la boca del manglar se encuentra el Resort de Maccaronis, al que le hicimos una rápida visita. Sólo había algunos currelas locales que trabajaban en el acondicionado del resort y la recogida de cocos. El txiringuito abría sus puertas a primeros de Mayo, lo que tenía una lectura instantánea que nos hizo frotarnos las manos: este swell lo íbamos a pillar con menos gente de lo habitual. Bagus bagus!
kuesko en la toma de contacto en makas!! se tiro a todo.
y se metio unos giros guapos.
Cuando regresamos al King, el mar había crecido algo y las series, que se acercaban al metrillo, iban corriendo alegres por el reef. Había sólo un par de tíos en el agua por lo que decidimos darle un tiento. Fue un bonito baño de toma de contacto. El anunciado swell fue llegando y las condiciones fueron mejorando a lo largo del día. Aunque a veces estaba algo cross-shore, también había sus ratos de menos viento, y lo más importante, no tuvimos agobio de gente. Enseguida nos dimos cuenta quiénes eran los “pesaditos” de cada uno de los dos barcos con los que compartíamos la ola, y con la experiencia que nos fue dando la convivencia con ellos, acabamos aprovechando para entrar cuando ellos salían. Zigor se adelantó a última hora de la tarde en el concurso de pesca a Ignacio, con un Wahu (exquisito túnido de cuerpo alargado), del que dimos buena cuenta en la cena. Más fresco no se puede cenar!
indescriptible.! :-)
Los atardeceres son increíbles en este lugar. El del primer día allí fue sencillamente brutal. Cuando el sol iba descendiendo y la luz iba decayendo, las palmeras al otro lado de la bahía eran iluminadas como si tuvieran luz propia. En breve el sol comenzó a desaparecer entre las palmeras, y el cielo fue adquiriendo tonos morados, rojos y naranjas. Alucinamos con tanta belleza. Es difícil de describir lo bien que se siente uno en momentos así.
mítico rozando los 60 años que había allí
Día 5. Más Maccas
El día 5, las condiciones eran parecidas al final del día anterior. Recuerdo un baño en particular, en el que Pablo, Ignacio, Dani-lo y yo, acompañados por un mítico rozando los 60 años que había allí, pillamos olas sin parar durante hora y media. Fue una ridícula borrachera de olas, un festín, un homenaje en toda regla. No recuerdo las veces que dije “una más.., la última”. Aquél mítico, en una de esas conversaciones entre series, me dijo que él no tenía un plan concreto, que estaba en Bali y que se vino a pasar un tiempo por allí. De hecho, llevaba ya 10 días en un barco y se había cambiado a otro para seguir disfrutando. “I’m just surfing my life away” me dijo.. te das cuenta que hay gente todavía más pillada por el surfing que tú. Me comentó que la gente pasa sus vidas teniendo hijos, casa, coche e hipoteca, y que el sencillamente prefería aquello..
Al anochecer los dos barcos se largaron y nos quedamos solo nosotros. Nos las prometíamos felices para el siguiente día. “Por favor, que no venga nadie…” pensamos todos.
txoko en pleno girazo! estuvo muy muy motivado.
Tras unos baños en Maccas, uno aprende a leer mejor la ola. En seguida entendí a Ignacio y a su amor platónico por este point. Era el paraíso de los goofies! Tiene una primera sección en la que hay que bombear bien para pasarla, poniéndose luego perfecta para hacer giros en velocidad en un recorrido lo suficientemente largo como para que te duelan las piernas y no querer darle más, aunque la txusta siga y siga perfecta. Cuando el viento es de tierra o no existe, se forma un buen tubo en la primera sección, que puede ser importante cuando en algunas series, se crea un montaje o ola doble. La ola tiene una orientación un poco extraña, y necesita un swell decente para que rompa. De todas formas, es entre 1 metro y 2 cuando la ola muestra todo su esplendor, ya que aunque más grande también se surfea, también es mucho más difícil.
dingi nos sorprendio con un surf muy radikal.
Otra cosa que te viene a la cabeza cuando surfeas esta ola es que uno no es un pro, ni mucho menos. Me explico: has visto un porrón de vídeos en los que en Macca’s, los artistas del ramo se pegan unos girazos, aéreos, floaters interminables… y en fin.. llegas allí a comerte el mundo y la verdad es que la ola tiene su poderío y no es tan fácil como te imaginabas ir en el “pocket” y darle al labio como un Hodei o Aritz. De todas formas se hizo lo que se pudo y los riders del trip lo dimos todo. Zigor fue quizás el que más motivado anduvo, y en algún baño incluso se pegó algún vuelo backside, emulando sus tiempos skaters. Jokin y Pablo también agarraron canto y se hicieron algunos barrels interesantes. Nos pusimos todos lilas de surfear.
Día 6: perfección mañanera, fiasco peskero y excursión al sur
El sexto día del nuestro trip amaneció con glass y condiciones clásicas. Joder, había unas olas de escándalo. Al amanecer, mientras dormíamos, y para nuestra desgracia, llegaron otros dos nuevos barcos, uno de ellos con unos pros sudamericanos, que aunque respetaban bastante, pillaban todo lo que se meneaba, con lo que hubo que protegerse la posición en el pico con el celo de un portero del Bataplán.
txato en makas, el puto amo
De todas formas, ya no estábamos tan atacados como al principio por surfear. Algunos de nosotros ya empezamos a acusar el sobre-esfuerzo, con tirones, contracturas y golpes por aquí y por allá. Blas, que se puso morado a girazos en Maccas, tenía una contractura en la cintura que no le dejaba ponerse recto estando erguido. Menos mal que Edu, nuestro chef, tenía poderes curativos y le pudo dar unos masajes que le enderezaron algo para poder seguir surfeando. Era de caerse de risa cuando “Kuesko”, todo escorado para un lado, te preguntaba, totalmente en serio: “¿estoy rectooo?”
Blasiñó estuvo jodido pero en un par de dias se puso como un toro.
El baño matinal fue muy bueno, con buenos tubos en la primera sección, pero el swell ya empezaba a decaer poco a poco. Ignacio y yo fuimos con Felipe a pescar por los alrededores, con la idea de darle la vuelta al fishing contest liderado por Zigor. Se nos olvidó el bichero y fue un error fatal. Después de una picada colosal, paramos el motor e Ignacio empezó a traer algo gordo. “Ostia, esto es muy grande tío..” jadeaba mientras tiraba de la caña y recogía el carrete a duras penas. Al rato apareció ya entregado a nuestra suerte, un Wahu de dimensiones importantes, entre 25 y 30 kg. Ignacio ya se estaba imaginando el careto de Zigor al ver semejante pedazo de fissz, jajaja!. Al tirar de la línea para subirlo a bordo, el puto bicho se desenganchó de la rapala y se nos fue cuando ya estaba coleteando contra estribor. “Nooooooooo!”
Cuando volvimos al King, con las orejas gachas por el fiasco arrantzale, el swell parecía abandonar por momentos y entró un buen galernote, con lo que decidimos tirar para el sur y probar suerte en Thunders, Rags o Philip’s right (la derecha de Felipe). Tras unas horas de navegación, llegamos a la isla donde rompe Rags. La izquierda estaba muy tocada de viento y la derecha estaba demasiado txiki aunque el viento le daba de vicio. Rags es una ola ultrahueca y rapidísima, fue una pena no poderla pillar, aunque por otro lado dicen que tiene un reef-factor de 10 sobre 10, vamos, que si te caes, comes reef a paladas como un campeón. Al ver que el viento no era el adecuado para Thunders, nos fuimos a la derecha de Felipe, que es un caramelito tipo Orrua, y pillamos un baño de un metrillo juguetón. El sol le daba de costado y las olas se veían preciosas a contraluz
dingi fue el hombre del dia. Philips right
Día 7: vámonos para el Norte
Al día siguiente decidimos volver hacia Maccas, e hicimos escala en Greenbush al amanecer. Esta es la izquierda superhueca que sale en el Young Guns II (véase el tubazo de Dane Reynolds) . Estaba de un buen metrón y con el agua como el aceite, pero la segunda sección estaba imposible, además de romper en seco, por lo que decidimos tirar para Maccas, antes de convertir el King Millenium en un buque-hospital. Al poco tiempo llegamos allí y ya había entrado algo de viento cruzado. Pasamos allí un rato e Ignacio aprovechó para darse el baño de despedida con la querida. Teníamos noticias de su hermano Pedrua que apuntaban a que un swell con bastante dirección del Sur iba entrar para los últimos días del trip. Teniendo en cuenta que no habíamos surfeado la zona de Playgrounds, al norte de Mentawaii, decidimos tirar para HT’s y compañía, que estaba a medio camino para arriba. Zigor sentenció la competition y sacó un Dorado de dimensiones importantes durante esta travesía. “Dingui” está hecho un peskata profesional, vino el tío con rapalas y todo.
txoko en lances, triunfando como la pepsicola! fisicamente nos machaco a todos.
Llegamos allí a primera hora de la tarde y vimos que el viento no era el adecuado para HT’s, así que nos fuimos directos a chequear Bintangs y Lances. Estaba un pelín choppie pero había series, con lo que decidimos darnos un baño allí en la mítica Lances Left.
Según fue cayendo la tarde, el viento fue también amainando y girando a terral. Pareció que el mar quiso compensarnos ese día y medio de semi-kale que habíamos hecho de aquí para allá en busca de olas, ya que empezó a crecer y a ponerse realmente bueno. Fue uno de los baños del viaje, con olas perfectas y largas. Las olas que venían un poco metidas, aunque no tenían el tamaño de las series, que iban más abiertas, daban alguna sección hueca muy bonita. Ignacio agarró un par de tutus y yo recuerdo ir en la boca de alguno muy guapo!
menudos tubazos que se metio el txabolo. nos sorprendio a todos su nivel en barrels! muy fino
Pablo estaba en el pico, bastante abierto, esperando a alguno de los petardos que estaban empezando a entrar. Vino una buena serie, y libró la primera ola para irse a por la segunda. De repente, cuando se disponía a dar las últimas brazadas hacia adentro para colocarse en el sitio antes de darse la vuelta a remar su ola, se encontró frente a frente con una serpiente de arrecife, la temida “tres pasos”, que se levantó amenazante hacia él. Con la respiración cortada y un acojono muy importante, dio la vuelta como pudo y remó la ola con la esperanza de que aquello no le atacara en los pies. Cogió aquel petardo y lo surfeó muy bien, liberado quizás de aquel momento culebrilla, del que todos nos partimos con sus comentarios posteriores. Aquella fue su última ola en Lances. Egoístamente hablando aquella culebrilla me cayó bien, ya que Pablo se salió y nos sacó unas fotos cojonudas desde el barco! Thanks little snake!
snake escapando de la tres pasos XDDDD. sacado del video.
Día 8: Transición, descanso y visita al poblado
Dormimos allí cerca de la bahía de Lances y Bintangs, y volvimos al día siguiente. Fue un día de transición en cuanto a surfing se refiere. Nos dimos un bañito en Bintangs de despedida, esperando que HT’s se pusiera a bombear por la tarde. Fue una pena comprobar al llegar allí que había 2 metrazos pero que el viento era el peor posible, con lo que nos quedamos con la miel en los labios, ya que encima no había barcos por los alrededores.
fue un dia muy especial. despidiendose en la playa
Así, aprovechamos para hacer una visita al poblado que está al lado del Resort, enfrente de la mítica ola. Zigor conocía el sitio y vino pertrechado de globos, botes para hacer pompas de jabón y chorradillas varias para los niños. Aquello fue una experiencia inolvidable. Revolucionamos a la chiquillería del poblado en seguida. Lo pasaron en grande jugando con sus regalos y riéndose entre ellos mientras se veían en la pantalla de nuestras cámaras. Recuerdo regresar al barco flipado por tanta emoción. Es entonces cuando te das cuenta de lo privilegiado que eres y que muchas veces nos preocupan cosas de lo más vanales. Ojalá podamos regresar algún día allí y regalarles las fotos que sacamos a aquellas niñas.
Visto que HT’s no tenía pensada una despedida a lo grande para nosotros, decidimos tirar hacia Playgrounds para terminar allí lo que nos quedaba de trip. Para ir a esta zona se requiere la obtención de un permiso o “Clearance”, que tramitamos en un pequeño puerto a medio camino, justo cuando cayó la noche.
Día 9: Playgrounds, olas por aquí y por allá
Despertamos en mitad de un sitio idílico. Era una especie de bahía con islas alrededor y olas por todas partes. Vimos enseguida que había bastantes barcos por la zona. Era evidente que estaban al tanto de la llegada del swell anunciado. Es también la zona de surf más cercana a Padang, con lo que muchos boat-trips comienzan por allí. En un rango de una hora de barco puedes recorrer A-Frames, Little Nias, 4 Bobs, Rifles, North-Kanduis, Kellys right, Hidaways, Nipusi, Bankvaults, E-Bay, Pitstops y Burguerworld, todas ellas olas de notable alto a matrícula de honor. Es una zona que requiere mar para que se abra el abanico de opciones surfeables. Si vas y te cuadra un buen swell, puedes triunfar como la Pepsi, y te puedes morir ya tranquilo después de haber catado las olas de tu vida..
txato en un Hidaways muy seco.
El swell había llegado, pero parece ser que la dirección del mismo no era lo suficientemente del Sur como para hacer rugir a Rifles, que es la mejor derecha que hay en Mentawai. Fuimos a chequearla pero vimos que estaba inconsistente y que no conectaba las secciones que tiene la ola, con lo que decidimos ir a probar suerte hacia E-bay. Esta izquierda, que se caracteriza por su ubicación paradisíaca y el tono verduzco de sus tubos, rompía de un inofensivo medio metro escaso. Al revés que Rifles, esta ola necesita más oeste en el swell del que teníamos, con lo que ni carne ni pescado: nos tuvimos que conformar con un bañito juguetón en Pitstops, que está a escasos 200 metros de E-bay. Tras una sesión divertida con algunos chavalillos locales, comimos, elevamos anclas y fuimos hacia Hideaways. Cuando llegamos allí alucinamos con el panorama. Era un izquierda tan bonita como cañera. La marea estaba bastante baja y el reef afloraba enseguida. Vimos un par de series muy buenas y le dimos un tiento. Fue el único baño de cierta tensión en el agua, ya que un error te podía llevar al reef, con lo que anduvimos un poco precavidos aunque ya enganchamos algún petardo bien majo, con mención especial a Jokin, que se hizo un tubazo bien profundo justo delante de mí. A media tarde volvimos hacia la zona de kanduis, y nos dimos un baño repartidos entre Little Nias y 4 Bobs. Esta última es una derecha cortita pero muy perfecta para realizar un par de maniobras.
Aprovechamos el final del día para hacer las últimas compras y regateos al artista de la pista que nos vino al barco a vender de todo. Camisetas, máscaras, arcos, collares… la verdad es que entre todos le dejamos bien contento!
Día 10: La avaricia rompe el saco
Los días de surf iban cayendo en nuestro casillero, y con el empacho que empezábamos a acumular, el reprís con el que nos levantábamos por la mañana ya no era el mismo de los primeros días. Optamos por una mañana tranquila sin baño de primera hora y nos fuimos a Hideaways a pillarlo con un poco más de agua que el día anterior, antes de que bajara la marea. El tamaño había bajado algo pero aún salían algunas bombas. Ya con un poco de más tranquillo a la ola, Pablo se pudo hacer un buen tutu de espaldas. Comimos allí mientras la marea bajaba y empezaba a subir.
snake en Hidaways
Mientras hacíamos la digestión, hubo un momento de esa tranquilidad que tanto echo ahora de menos. Todo el mundo estaba de planchando la oreja de siesting, el generador estaba apagado, hacía buen tiempo y el único ruido era el del mar. Era impagable quedarte allí arriba en la terraza, tumbarte en cualquier sitio, sentir la brisa, cerrar los ojos y dejarte llevar por el suave vaivén del barco.
Con el arranque de la subida, la cosa se empezó a animar y empezaron a entrar series. Cuando algunos ya estábamos preparados para un ataque en toda regla a Hideaways, David nos dijo que el viento era el bueno para Rifles, y no pudimos aguantar la tentación de ir a chequearlo, quebrantando una de las reglas de oro: si estás en un sitio que se está saliendo, ni se te ocurra irte a otro point. La avaricia rompe el saco, y tras chuparnos la hora de barco hasta llegar, vimos que la ola seguía inconsistente. Ya empezaba a ser demasiado tarde para volver con lo que decidimos quedarnos por allí y darle un last agüer a 4 Bobs. Al día siguiente nos enteraríamos de que Hideaways estuvo echando humo, con muy poca gente..
El de aquel día fue otro atardecer espectacular. Tomamos unas bintangs celebrando que estábamos allí para vivirlo. Ya empezábamos a darnos cuenta que enfilábamos el final de nuestro trip, y después de cenar echamos unas buenas risas con la estimable colaboración de Charlie a la trompeta.
otro increible amancer.
Día 11: last day in paradise
Amaneció muy glass y con menos mar. Tiramos para Hidaways a primera hora y aprovechamos para darnos un baño mañanero. Estaba ya mucho más inconsistente aunque la ola conservaba buena parte de su power cuando entraban las series, aunque no pasaban del metro. El viento estaba un poco cruzado y no tardamos mucho en salirnos. Decidimos entonces ir a Burgerworld, esperando que el swell hubiera bajado lo suficiente para que rompiera en condiciones, ya que es una ola que chupa mucho mar pero que aguanta bien sólo hasta el metro y medio de tamaño.
La travesía hacia Burgerworld fue bastante movidita, navegando en mar abierto con las olas golpeándonos de costado. Menos mal que para entonces estábamos hechos unos marineros de primera. El cielo estaba bastante gris y el ventarrón era importante. En seguida divisamos la isla donde rompe la ola, que tiene la forma de una hamburguesa en toda regla. Según nos íbamos acercando, las condiciones fueron mejorando, y llegamos allí con el cielo azul y una leve brisa. La ola rompe al borde de la isla, con el mítico fondo de las palmeras detrás. Quién no ha visto algún anuncio de Billabona o de Rip Jarl a doble página con un vuelo del Taj, Parko o el Fanin es este sitio?
vaya movimiento. a alguno le llamaban marinero de mierda, no snake?
Al poco de llegar apareció una lancha del Resort de Kanduis, y 3 o 4 surfers se decidieron unirse a nosotros. La ola es siempre más grande de lo que se atina desde el barco y lleva mucho agua. Cuando se pasa un poco de tamaño, como era el caso, rompen algunas series bastante abiertas., pero las buenas son las de dentro, ya que conectan dos o tres secciones realmente buenas. Todos tuvimos nuestra ración de “hamburguesa”.
Comimos allí mismo esperando a que fuera bajando la marea. Tras la comida decidimos hacernos unas fotos de grupo con toda la tropa del King Millenium y otras tirándonos del barco. Eran ya los últimos coletazos del viaje. Fuimos a la playa de la isla a grabar una intro con Felipe, lo que fué un desparrame muy difícil de describir con palabras. No puedo esperar a ver ese video!. Aprovechamos también para hacernos unas fotos allí y luego dimos una vuelta con el Dingui con Captain Ignacio a los mandos. Fueron grandes momentos con nosotros dando vueltas por allí, y el King Millenium al fondo iluminado por un sol de justicia, con su tripulación y guía mirándonos desde cubierta. Ya sólo nos quedaba un último baño en Mentawai.
vaya risas este dia, saldra en video supongo XDDDDD
Las condiciones mejoraron y nos dimos un baño de despedida muy bueno. A última hora de la tarde el viento se puso de tierra y con el punto de marea bueno había unas olas de escándalo. Recuerdo pillar como 9 o 10 “ultimas olas”. Nos pusimos hasta las chancletas. Recuerdo subir al barco con esa sensación irremediable de “ya está… se ha acabado…”. Empaquetamos las fundas con las tablas, para no dejarlo para cuando estuviéramos navegando. Cenamos langosta, que no es como la del cantábrico pero que estaba de chuparse los dedos, y comenzamos nuestra singladura de regreso a Padang. Fue una noche de un mueve-mueve que no nos dejó pegar ojo. Allí agarrado a los bordes del camastro, le venían a uno las típicas paranoias de que no íbamos a llegar en tiempo a Padang. Al final lo conseguimos, aunque sin llegar nada sobrados. Llovía a cántaros y la despedida quedó un poco deslucida, ya que apenas hubo tiempo para hacerlo como hubiéramos querido, saliendo por patas de lo que había sido nuestra casa durante 11 días.
burgerworld...
Back to reality may prend..
El viaje de vuelta se nos hizo bastante más rápido. Entre que apenas habíamos dormido en el barco la noche anterior y que nos chutamos un Orfidal cada uno, el trayecto Singapur-Frankfurt se nos pasó volando, nunca mejor dicho. Enseguida llegamos a casa y el grupo que tan junto había pasado aquellos días alucinantes, se diluyó como un azucarillo en café con leche caliente cuando retomamos cada uno nuestro camino. C’est la vie!
sin palabras.. creo que merece la pena ir a mentas no?
Ahora ya estamos de vuelta, y una vez escrita y repasada nuestra pequeña historia, llego incluso a dudar de que el viaje haya tenido lugar. Han sido dos semanas de una ruptura tan radical con la vida real, tan lejos del mundanal ruido, del móvil, del trabajo, de todo, que ahora cuando nuestra rutina nos ha engullido con toda su fiereza, veo aquello como algo un tanto irreal, como un oasis en el desierto.
Por otro lado, aunque todos los viajes le marcan a uno de alguna forma, puede que este haya sido el más especial en este sentido, ya que la mezcla entre experiencia, olas y compañía ha sido muy especial. Volveremos?
Eskerrik asko denori.
la peñitaa!!!
Puedes ver una galeria muy extensa en la seccion fotos de alaplaya .com, habia unas 6.000 se ha hecho lo que se ha podido.By boniato, David and snake


