Noticias
El carguero encallado en Jaizkibel, condenado
8 de Marzo de 2008Un barco mercante de bandera de La Antigua y Barbuda encalló la noche del pasado Jueves a dos millas del Cabo Higer, en la ladera del monte Jaizkibel, entre el puerto de Pasaia y Hondarribia. El Maro, nombre de esta embarcación de 96 metros de eslora, procedía del puerto de Bayona y se dirigía al de Pasaia para cargar productos siderúrgicos. El buque lleva 54 toneladas de gasoil y 2,6 toneladas de aceite y las circunstancias en las que se produjo el accidente del barco, de la armadora estonia United Marine Management y que navega con bandera de conveniencia de La Antigua y Barbuda (Caribe), permanecían ayer en penumbra. La versión más difundida explica vagamente que se produjo un 'fallo en las máquinas' y que el buque se fue contra las rocas entre Hondarribia y Punta Turulla.
Resulta paradójico cómo en tierra tenemos una ordenanzas muy estrictas respecto a los vehículos (ITVs, seguros obligatorios etc.) y que en el mar se imponga una auténtica anarquía en la navegación, permitiéndose sin ningún tipo de dificultad la navegación bajo banderas de conveniencia en las que se escudan estas empresas y armadores.
Los estados con banderas de conveniencia marítima (Belice, Liberia, Panamá etc) ofrecen una sistema de registro cuyos controles de seguridad son mínimos, a la vez que suponen importantes ventajas económicas que los armadores no encuentran en su propio país. Se las ha denominado también como registros abiertos, registros refugio o banderas piratas. Las empresas armadoras buscan las banderas de conveniencia a fin de reducir costos operativos y evitar regulaciones estrictas en cuanto a seguridad, o tasas fiscales que de otra manera se verían obligadas a cumplir, con el consecuente desembolso.
Buques antiguos y sin un mantenimiento adecuado; tripulaciones inexpertas, a veces sin titulación alguna y otras en condiciones de semiesclavitud; mecanismos de inspección y control inadecuados. Es el día a día de las banderas de conveniencia: buques abanderados en países que no cumplen con sus obligaciones, que no se preocupan de que los barcos inscritos en su registro naveguen con todos los requisitos necesarios de seguridad, laborales o medioambientales.
No cabe duda de que el factor clave es la falta de control ejercida por estos estados. Pero no menos importante es la irresponsabilidad de una industria que sabe que estas reglas juegan a su favor y que en caso de accidente, no tendrá que afrontar el pago de los daños ocasionados. Mientras la industria tenga carta blanca para minimizar sus costos operativos sin tener que preocuparse de las consecuencias, no cambiará su forma actual de actuar.
El Maro se enfrenta ahora a uno de los peores temporales de este año, con mar muy gruesa del NW que irá en aumento hasta el Martes y rondará los 5-6 m. Por ello, es evidente que sus días están contados y que no van a poder reflotarlo, sino que más bien será desguazado por la propia mar.
Para buscar a los responsables, no habría que ir a La Antigua y Barbuda: los verdaderos culpables de que se sigan produciendo situaciones como ésta se encuentran entre Bayona y Pasaia. Las empresas que contratan estos buques bajo banderas de la vergüenza, y los organismos e intereses cruzados que conviven con ellas, son los verdaderos responsables de que se sigan repitiendo situaciones como ésta.


